cielo&suelo,putadas&amor,pereza&desvelo,lija&terciopelo


sábado, 8 de diciembre de 2012

Diciembres.

Recuerdo aquella mañana lluviosa. Donde esperabas una decisión mía. Mi estómago estaba igual de helado que el ambiente frío de aquel noviembre.
Tú, callado, esperabas ansioso mi respuesta.
Sabías que que tardase en decirlo solo podía significar una cosa: la respuesta no iba a ser favorable para ti. Y así fue, como escuchaste de mis labios que no estaba preparada. No podía estar contigo.
Lágrimas.
Lágrimas desordenadas corrían por tus mejillas. La pena de no sentirte correspondido.
Y, sin embargo, en ese momento, sin pretenderlo, removiste algo en mi interior.
Y dimos paso así a un mes de diciembre único.
Único y mágico.



Hoy, tras años de aquel diciembre, tengo la fría certeza de algo que no volverá, de que el tiempo no se parará para que arregles lo que se ha estropeado, que hay cosas muy valiosas que debemos cuidar porque no se compran ni se venden, y que no siempre es suficiente con que alguien nos perdone, a veces es necesario aprender a perdonarse a uno mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario