Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
Pero una estrella no vale todo lo que un sol.
Todo un sol no puede sustituirse con una estrella.
Por eso a veces compensa más lamentarse por lo perdido que buscar un millón de estrellas nuevas.
¿O no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario