No me quedó un te quiero que decirte, porque te lo repetía todos los días. Y me alegro. Daría cualquier cosa por un día más. Por un cuento tuyo, por oír historias entre tus brazos, como tantas veces... eso no va a pasar y tengo que aceptarlo. Pero nunca aceptaré que ya no existes, porque en mí tu recuerdo seguirá vivo siempre, en millones de momentos, de juegos, de risas, de risas infinitas.
Mi superabuela.
Con eso me quedo.
Millones de recuerdos tuyos.
Imborrables.
Precioso Nuria... se me ha encogío el estomago!! un beso...
ResponderEliminaryrene